¿Quieres recibir noticias como esta en tu celular?
Únete al canal de WhatsApp (se abre en una pestaña nueva)En una solemne ceremonia realizada en las instalaciones de la sede universitaria “Escuela de Carabineros Eduardo Cuevas García”, se llevó a cabo el ascenso de más de 700 integrantes del nivel ejecutivo de la Policía Nacional, quienes recibieron con orgullo un nuevo grado como reconocimiento a su trayectoria, compromiso y vocación de servicio.
Entre los ascendidos se encuentran 186 hombres y mujeres del Departamento de Policía Meta, quienes avanzan en su carrera institucional, asumiendo nuevos retos y responsabilidades al servicio de la ciudadanía.
Durante la ceremonia, un uniformado ascendió al grado de Subcomisario; un uniformado al grado de Intendente Jefe; 105 hombres y 4 mujeres al grado de Intendente; y 55 hombres y 15 mujeres al grado de Subintendente, reflejando el crecimiento profesional de quienes, con disciplina, dedicación y vocación de servicio, han construido una destacada trayectoria dentro de la Institución.
El señor coronel Nelson Eduardo Zambrano Esguerra, comandante del Departamento de Policía Meta, exaltó el trabajo, compromiso y dedicación de los uniformados ascendidos, señalando que cada nuevo grado representa un reconocimiento a los méritos alcanzados y una oportunidad para fortalecer el liderazgo, la vocación de servicio y la cercanía con las comunidades.
Estos ascensos se enmarcan en uno de los lineamientos estratégicos del señor Director General de la Policía Nacional, Mayor General Jesús Alejandro Barrera Peña, denominado "Policía Profesional, Protegido y Respaldado", orientado al fortalecimiento del talento humano a través del bienestar, el profesionalismo, la disciplina, la integridad y la vocación de servicio.
Un nuevo grado representa el reconocimiento a años de esfuerzo, dedicación y compromiso institucional. Asimismo, implica mayores responsabilidades y desafíos para continuar garantizando la seguridad, la convivencia y el servicio a la comunidad.
De igual manera, este logro constituye un motivo de orgullo para las familias de los uniformados, quienes han acompañado permanentemente su crecimiento profesional y hoy comparten la satisfacción de ver reflejado ese esfuerzo en una nueva etapa de su carrera policial.
¡Dios y patria!