Conmemoración el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado en el Meta
De conformidad con lo establecido en la Ley 1448 de 2011, “por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno en Colombia”, el Departamento de Policía Meta llevó a cabo un sentido y solemne homenaje para honrar la memoria de las víctimas del conflicto armado, extendiendo un mensaje de sincera solidaridad a ellas y a sus familias, en reconocimiento de su dolor y de la magnitud de su sacrificio.
El evento se desarrolló en la Escuela de Carabineros Eduardo Cuevas García, en la ciudad de Villavicencio, y estuvo orientado a fortalecer la sinergia institucional y el trabajo mancomunado entre la Policía Nacional y la ciudadanía, así como a dignificar la memoria y el sacrificio de las víctimas mediante la entrega de reconocimientos en una ceremonia académica.
En el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, la Policía Nacional de los Colombianos reafirma su compromiso inquebrantable con la dignidad de las víctimas y con la garantía de sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y la no repetición. Sus historias nos convocan a continuar construyendo país desde los principios de la dignidad humana, el respeto y la paz.
El señor coronel Nelson Eduardo Zambrano Esguerra, comandante del Departamento de Policía Meta, junto a los hombres y mujeres que integran esta unidad, continuará trabajando de manera articulada con las demás autoridades, contribuyendo a la consolidación de la convivencia y la seguridad de la comunidad metense.
respuesta PQR2S No 873699-20260407
Resolución No. 0163 de 27-03-2026
Resolución No. 0161 de 27-03-2026
Resolución No. 0160 de 27-03-2026
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Ofensiva frontal contra el microtráfico
En el marco del despliegue del Bloque de Búsqueda contra el Multicrimen, la Policía Nacional en Dosquebradas logró, en las últimas horas, la incautación de 2.329 dosis de marihuana, con un peso aproximado de 77 kilogramos, así como más de 1.000 dosis de base de coca y bazuco, asestando un nuevo golpe al microtráfico en el municipio.
Durante el procedimiento fue capturado alias “Tuto”, señalado como uno de los principales dinamizadores del microtráfico en esta jurisdicción.
La acción operativa se desarrolló mediante diligencia de allanamiento y registro en una vivienda ubicada en el barrio La Rivera Baja, en el marco de la operación “Los Guamos”, donde se hallaron las sustancias estupefacientes listas para su distribución.
De acuerdo con las investigaciones, los estupefacientes incautados generarían una renta criminal superior a los 70 millones de pesos, recursos que alimentaban las economías ilegales en la zona.
Alias “Tuto” sería presuntamente el encargado de surtir expendios móviles en sectores como Libertadores y Los Guamos, afectando directamente la seguridad y la convivencia de la comunidad.
La Policía Nacional continúa avanzando de manera decidida en la ofensiva contra el microtráfico en Dosquebradas. El mensaje es claro: no escatimaremos esfuerzos para perseguir y capturar a quienes alteran la tranquilidad ciudadana.
El hombre que empuja la vida y la mano que no lo dejó solo
Cuando otros niños apenas comenzaban a dar sus primeros pasos, él ya libraba una batalla silenciosa. Una fiebre alta, un diagnóstico que cayó como un trueno: meningitis. Después, otro golpe. Y luego las secuelas… de esas que no se van, que se quedan para siempre.
Desde entonces, sus piernas se detuvieron. Pero su espíritu no. Porque si algo define a Sixto no es lo que le falta, sino lo que le sobra: coraje.
“Gracias a Dios yo estoy aquí…”, dice, y no es una frase hecha; es una forma de entender la vida.
Su historia no solo está marcada por la enfermedad. También por el abandono. Su madre se fue. Y en ese vacío —donde muchos se quiebran— apareció alguien que decidió quedarse. Doña Flor Hurtado Jinete no lo trajo al mundo, pero lo sostuvo cuando todo parecía derrumbarse.
“Yo soy como el papá y la mamá de él”, dice. Y en esa frase cabe toda una vida de sacrificios.
A su alrededor, el amor no ha sido perfecto, pero sí constante. De esos que no hacen ruido, pero sostienen. De esos que llegan en forma de comida caliente, ropa limpia o una mano que ayuda sin preguntar. Porque cuando todo falla, el amor que se queda es el que salva. Y con ese amor, Sixto ha aprendido a luchar cada día contra los obstáculos.
A sus 30 años, recorre cinco kilómetros en una vieja silla de ruedas desde el barrio El Pondo hasta la plaza de Arjona, bajo un sol inclemente, entre calles difíciles y miradas que a veces pesan. Va y vuelve. Siempre vuelve.
Sobrevive de su pequeño emprendimiento: una chacita casi vacía, donde a veces hay más ganas que productos. Lo poco que vende apenas alcanza, pero para él no es solo un ingreso… es su dignidad hecha esfuerzo.
“Un día bueno son quince mil… un día malo, diez mil”, dice, y sonríe. Sonríe sin negociar con la tristeza, sin rendirse. Porque Sixto no se queja. Sixto resiste, incluso cuando la vida parece darle siempre lo mínimo.
Aunque a veces lo engañen.
Aunque el cuerpo no siempre responda.
Aunque la vida no juegue limpio.
Él sigue creyendo.
“Dios es el que me da fuerzas”, repite. Y quizá por eso no se endurece. No pierde la risa. No deja de confiar.
Pero hay días en que el camino no solo pesa… aplasta. Días en que los brazos no arden, sino que se rinden en silencio; en que la silla cruje como si también estuviera cansada de luchar. Días que nadie ve. Que nadie aplaude. Que el mundo ignora.
Y fue en uno de esos días cuando algo cambió.
Entre tanta indiferencia, alguien se detuvo. El teniente Andrés Rivera no solo lo miró… lo reconoció. Vio más allá de la silla gastada y las llantas vencidas. Vio el esfuerzo. La dignidad empujada metro a metro.
Y sin cámaras, sin discursos, sin aplausos, entendió lo esencial: que a veces salvarle el día a alguien no requiere grandeza, solo humanidad.
Actuó.
Le cambió las llantas.
Un gesto simple. Pero en la vida de Sixto no hay gestos pequeños. Porque para quien empuja su mundo con las manos, una rueda nueva es seguir avanzando. Es alivio. Es esperanza.
Y allí se cruzaron dos fuerzas poderosas:
la resistencia de quien no se rinde
y la humanidad de quien decide ayudar.
Hoy, Sixto sigue recorriendo las calles. Sigue vendiendo. Sigue sonriendo. Pero ahora también lleva algo más: la certeza de que no está completamente solo.
Y aunque casi nunca lo diga, hay un sueño que rueda con él en cada trayecto:
una silla nueva.
No para huir de la lucha —porque no sabe vivir sin ella—,
sino para que avanzar no duela tanto.
Porque Sixto no pide lástima.
Ni milagros.
Ni que le resuelvan la vida.
Solo quiere algo justo, algo humano:
que el peso no recaiga siempre sobre sus manos,
que el camino no sea siempre cuesta arriba,
y que, de vez en cuando, alguien se detenga,
lo mire de verdad…
y decida empujar con él.
Diálogo oportuno evitó bloqueo en Calamar y restableció la movilidad
En horas de la mañana de este lunes se registró un bloqueo vial en la entrada del municipio de Calamar, a la altura de las letras representativas, protagonizado por un grupo de transportadores informales conocidos como “paoleros”, lo que generó afectaciones a la movilidad y preocupación entre conductores y habitantes del sector.
Durante la protesta, los manifestantes atravesaron árboles sobre la vía, interrumpiendo el paso vehicular en este importante punto de acceso al municipio. De acuerdo con la información recopilada, la manifestación se originó por el ingreso de buses de transporte público a distintos barrios, situación que, según los transportadores informales, afecta su sustento diario, dado que tradicionalmente prestan el servicio de transporte desde este sector hacia diferentes zonas de la localidad.
Ante este escenario, la reacción inmediata de la Policía Nacional fue fundamental. A través de un operativo de mediación policial, liderado por el señor intendente Jesús Arrautt Ramírez, se estableció un canal de diálogo directo con los manifestantes, priorizando la escucha activa, el respeto y la búsqueda de acuerdos que permitieran una solución pacífica.
Gracias a esta intervención oportuna, el bloqueo fue levantado de manera voluntaria, se logró el despeje total de la vía y se restableció la movilidad, sin que se presentaran alteraciones del orden público ni hechos que afectaran la convivencia ciudadana.
El señor coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar, destacó la importancia de la mediación en este tipo de situaciones:
“Nuestro compromiso es privilegiar el diálogo como herramienta fundamental para la solución de los conflictos. Seguiremos trabajando de la mano con la comunidad para garantizar la convivencia pacífica y evitar afectaciones a la movilidad y la tranquilidad ciudadana”.
Este resultado resalta el valor de la mediación policial como una herramienta eficaz para transformar escenarios de tensión en soluciones pacíficas, evitando la escalada de conflictos y fortaleciendo la confianza entre la ciudadanía y las autoridades.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a la comunidad a resolver sus diferencias mediante el respeto, la comunicación y la concertación, priorizando siempre el bienestar colectivo.